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Las pruebas auditivas ¿son dolorosas?

¿Oyes pero no entiendes bien? ¿Te cuesta seguir las conversaciones en ambientes con ruido? ¿Pones la televisión muy alta? Puede que estés sufriendo una pérdida auditiva.

Para detectar si existe algún problema auditivo, el primer paso es realizar una serie de pruebas auditivas que incluya todos los tests de audición necesarios para una correcta valoración de la situación.

En este post, hablabamos sobre cómo detectar la pérdida auditiva y cómo una detección temprana de la hipoacusia puede disminuir los efectos que esta produce. 

Estas pruebas auditivas se tienen que hacer en un gabinetes profesional por un audiólogo especializado, y no son dolorosas para el paciente, por lo que niños y adultos podrán realizarselas sin miedo. 

 

 

Pruebas de audición en un centro auditivo


 

1. Primera prueba auditiva: la anamnesis
 

El audiólogo deberá llevar a cabo una anamnesis completa y detallada de cada paciente. Es decir, deberá conocer a fondo el historial del paciente mediante una detallada entrevista con preguntas específicas. A lo largo de esta batería de preguntas se realizará una valoración social y otra médica.

La valoración social tiene como finalidad comprender las circunstancias sociales, familiares, laborales, etc. que rodean al paciente, así como sus preferencias y capacidades.

 


¿Está activo laboralmente?, ¿en qué momentos de su día a día siente en mayor medida el déficit auditivo?, ¿frecuenta o ha frecuentado ambientes ruidosos?, ¿qué opinan sus familiares cercanos sobre su audición?


 

Esta parte es muy importante para validar los resultados del resto de pruebas auditivas.

La valoración médica pretende conocer la información sobre el historial de enfermedades, alergias y antecedentes del usuario. Se realizan a través del historial auditivo y el historial médico: 

 

Historial auditivo

Se pretende conocer el ambiente laboral, la vida social, la inteligibilidad del habla, etc. del paciente.

 

 

Historial médico

Antecedentes familiares y otopatológicos. 

2. Segunda prueba auditiva: la otoscopia
 

La otoscopia es una prueba de inspección que se realiza para descartar cualquier factor ajeno al oído como tapones, infección del conducto o una inflamación. Es decir, se valora la posible existencia de problemas que estén causando una pérdida de audición temporal por obstrucciones del canal auditivo u otras causas externas.

En caso de que se descarten estos factores externos, o una vez solucionados, persista el déficit de audición, se procederá a realizar una tercera prueba de audición.

 

3. Tercera prueba de audición: la audiometría tonal

 

La audiometría tonal es una parte fundamental de los exámenes auditivos. Es una prueba de sonidos, donde se mide la capacidad auditiva en función de la intensidad y la frecuencia del sonido.

En otras palabras, el objetivo de este test auditivo es comprender la intensidad que debe tener un sonido para que el paciente lo oiga en las distintas frecuencias, dentro del rango de frecuencia audible por el ser humano.

Para una completa obtención de resultados, se divide en tres fases diferentes: audiometría vía aérea, vía ósea y una prueba del umbral de molestia.

 

Hay que tener en cuenta que, para realizar estas pruebas de audiometría, el paciente tiene que colaborar con el audioprotesista. A medida que el paciente vaya oyendo los sonidos, tendrá que indicar sí los está oyendo o no.

 

4. Impedanciometría

 

La impedanciometría es un test auditivo en la cual se mide la resistencia que el oído medio pone a la transmisión del sonido. Permite al audiólogo obtener información sobre la presión, la movilidad de la membrana timpánica y de la cadena de los tres huesecillos.

Es una test de audición complementario a la audiometría y se realiza en dos pasos: timpanometría y estudio del reflejo estapedial.

Para que os resultados sean completamente fiables, el paciente tendrá que permanecer inmóvil y no tragar saliva, ya que estos movimientos podrían alterar los resultados. Es completamente indoloro.

Gracias a estas pruebas auditivas, el audioprotesista puede saber si hay posibilidad de sufrir otoesclerosis, una rotura en la cadena de los tres huesecillos o una perforación timpánica.

 

5. Logoaudiometría

 

La logoaudiometría es una prueba de entendimiento. Pasamos de una prueba de sonidos a las palabras. Se trata de una prueba en la que el paciente comenzará a escuchar palabras y frases. De esta manera el profesional determinará la capacidad del paciente para diferenciar los sonidos y si realmente se está entendiendo lo que oye.

 

6. Acufenometría

 

Por último se realizará una acufenometría si fuese preciso. El objetivo de esta prueba es identificar los acúfenos a través de una comparación de pitidos. Una vez identificados, el audioprotesista determinará cuál es el nivel mínimo de intensidad necesario para enmascarar ese acúfeno.

Cada una de estas pruebas son necesarias, tanto para la elección final de la solución auditiva como de una personalización de esta.

Tras todas estas pruebas, el profesional que analiza su caso delimitará cuánto y de qué calidad es lo que oye el paciente. Basándose en todos los datos recogidos, el audioprotesista determina qué tipo de audífono necesita y le realiza un presupuesto.

En Audifono.es también nos podemos hacer cargo de la situación. Ofrecemos ayuda totalmente gratuita, basándonos en las necesidades y exigencias de cada persona.

 

  • 28 de Enero de 2020