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Blog Rock en el monte: la historia de unos oídos nuevos

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Rock en el monte: la historia de unos oídos nuevos

Rock en el Monte es un cuento escrito e ilustrado por Silvia Campos, en él narra de una forma fresca y positiva el proceso por el que la familia pasó para conseguir que su hija Violeta recuperara la audición tras ser diagnosticada con una hipoacusia bilateral.

Hemos querido conocer a Silvia, farmacéutica de profesión y escritora e ilustradora por afición. Silvia se define como una persona con muchas facetas, y entre ellas se encuentra la de ser madre de Javier y Violeta. Ellos dos son quienes dan vida a Bruno y Brenda, los protagonistas de Rock en el Monte

- ¿Cómo es vuestra familia?

- Somos una familia normal, aunque en ciertos momentos esa normalidad se ha convertido en vendaval. Cuando nació Violeta nos enfrentamos a todo tipo de incógnitas. Ella nació con citomegalovirus congénito. Este diagnóstico implica demasiadas cosas para poder asumir cuando acabas de ser madre.

Afortunadamente es una historia con final muy feliz, ya que de todas las cosas que le podían ocurrir, finalmente sobrevino la que mejor solución tenía. Hipoacusia bilateral severa neurosensorial. Desde los 3 años de edad, está implantada bilateralmente, y su rehabilitación ha sido espectacular.
 

- ¿Qué te ha impulsado a escribir este cuento?

- Sin duda alguna, Violeta es la que me ha impulsado. 

Cuando la operaron del primer implante, mi marido estaba en casa con Javi. Era verano, y ellos me contaban que iban todas las tardes a escuchar a los grillos del campo. Ante la incertidumbre de saber si Violeta podría o no algún día disfrutar de ellos, yo me sumía en una tremenda desesperación. Cuando te enfrentas a esto, pasas por todo tipo de emociones, y yo intentaba salir de la espiral de malos pensamientos, pero no siempre es fácil.

Todo aquello se disipó el día de la activación, rápidamente empezamos las sesiones de logopedia para iniciar su rehabilitación. 
 

Con el paso del tiempo, y la positividad que siempre demuestra Violeta, quise hacer un cuento que refleja la historia desde los ojos de su hermano. Él solo tenía 6 años y entendía poco de lo que estaba pasando. Soy consciente de que fueron tiempos en los que hicimos lo que pudimos, pero no es fácil sobrellevar la situación. Y quise reflejar el ejemplar comportamiento que ambos tuvieron, para que algún día cuando fueran mayores lo pudieran leer.

Una vez terminado y en mis manos, pensé que este cuento podría ayudar a algunas familias, que hayan o estén pasando por este trance. Por supuesto, sin la intención de dar ningún tipo de lección, ya que cada caso y cada circunstancia es diferente.


- ¿Cómo crees que va a ayudar a otras familias?

- Cuando te enfrentas a un diagnóstico tan desolador, buscas hasta debajo de las piedras cualquier atisbo de esperanza. Eso es lo que quiero trasladar, la esperanza

No es fácil, y por supuesto hay muchas dificultades e incertidumbres constantes. Pero cuando ves que el esfuerzo tiene recompensa, y vas viendo que las dificultades se convierten en retos, es un punto de inflexión. Sin lugar a duda, es un camino muy personal, que cada uno tiene que encontrar. 


En mi caso, lo encontré porque veía que ella iba por delante en ese camino. Y pensé: ¿quién soy yo para frenarla? Así que salí de mi bucle de lamentaciones y decidí acompañarle sin bloqueos ni sobreprotección. De momento funciona, pero esto es un largo camino…

 
- ¿A quién está dirigido Rock en el Monte?

- Va dirigido a familias de niños implantados. Tanto a los niños como a los padres.

Por supuesto, es una lección de vida para cualquier niño. Bajo mi punto de vista es muy importante enseñar a los más pequeños, que no todos somos iguales, que hay personas que tienen diferentes capacidades. En muchas ocasiones se les exige lo mismo que a otros niños, teniendo más dificultad para conseguirlo. Esto no es una discapacidad, es una “supercapacidad”.
 

- ¿Cuánto tiempo has dedicado a escribir y a ilustrar este libro

- En este sentido, el confinamiento de los meses de marzo, abril y mayo ha tenido mucho que ver. El texto ya lo tenía hecho, pero no había encontrado tiempo para hacer las ilustraciones.

Como muchos otros, decidí aprovechar mi inactividad laboral para hacer algo que llevaba mucho tiempo en el tintero.


- ¿Puede este cuento servir de apoyo a los padres para hablar con los hijos sobre la trama o el comportamiento de un personaje?

- Por supuesto, estoy segura de que muchos podrán verse reflejados, sobre todo los hermanos, que son meros espectadores de todo lo que sucede en una casa con un problema de este tipo. 

Los hermanos son los grandes olvidados, pero no podemos dejar de lado el hecho de que ellos también nos necesitan, y nos necesitan bien. Como hace tiempo que he asumido que no soy ninguna superheroína, me doy un poco más de tregua en este sentido, sin embargo, soy muy consciente que en muchas ocasiones no ha debido ser fácil para él. 

Así que creo que este cuento ayudó a cerrar el círculo del vínculo entre ellos. Ambos se vieron reflejados en él.

De hecho, cuando lo leen, se ríen recordando ciertos momentos vividos.
 

- ¿Cómo afrontais la hipoacusia de vuestra hija?

- Esta “bomba” cayó en una casa donde padre y madre no podemos ser más diferentes. Por tanto, todo el tsunami de emociones que era yo, mi marido lo compensaba con mucha racionalidad. Gracias a ello, pudimos salir adelante. Creo que hicimos un tándem perfecto.

Como he comentado antes, el diagnóstico de citomegalovirus congénito, supone muchas cosas. En nuestro caso sólo apareció la secuela de la hipoacusia, así que, aunque parezca increíble, lo asumimos con mucha deportividad, ya que de todas las secuelas, era la que más fácil solución tenía. 

Justo después del diagnóstico de hipoacusia, me inundó la necesidad de “ponerme manos a la obra” increíble. Porque veía la luz al final del túnel, y esa luz cada vez se acercaba más y más.

 

- ¿Entendió ella en todo momento qué estaba ocurriendo?

- Ella era muy pequeña cuando empezó a ocurrir todo. Nació normoyente y con año y medio más o menos le pusieron audífonos. 

Paulatinamente los audífonos dejaron de ser útiles para ella. Sin embargo, enseguida le pusieron los implantes.

Yo creo que ella ha integrado en su vida todo este tema a la perfección. De hecho, a los procesadores les llama “mis oídos”. Está muy adaptada a su situación. Eso no quita para que a veces me pregunte que porqué a ella no le funcionan sus oídos y a su hermano sí.
 

- ¿Cuál es la situación actual? ¿Se ha adaptado bien a los implantes?

- En la actualidad Violeta tiene 9 años y acude a un colegio bilingüe. 

Cursa cuarto de primaria y no tiene ninguna adaptación curricular. Afortunadamente está adaptada a su clase y a sus compañeros.

En el aula utiliza un sistema de FM para escuchar al profesor con claridad. Este curso además, le he hecho responsable a ella del aparato, y está encantada dándoselo a sus profesores junto con una toallita desinfectante para después de cada uso.

Segundo de primaria lo cursó en Irlanda, nos fuimos allí para aprender inglés. Fue una experiencia alucinante, llena de retos y buenos momentos


Rock en el monte es el cuento que puede ayudar a familias a encontrar un camino de esperanza tras un diagnóstico que puede parecer desolador. En le siguiente vídeo podrás escuchar el cuento narrado por Silvia.
 

  • 12 de Noviembre de 2020